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  • Néstor Feller

El Rey David (parte 6)



Una de las características que más impresionan de la historia de David es que la mayoría de los personajes principales mueren violentamente, y sus muertes por lo general benefician a David. La narración no culpa a David por estas muertes. Él niega ser responsable, e incluso llora por ellos.


Saúl y Jonatán murieron en la batalla contra los filisteos. Ishbaal fue asesinado mientras dormía. Los generales Abner y Amasa fueron asesinados por Joab, quien también mató a Absalón. Amnón, el hijo primogénito de David fue asesinado por orden de Absalón. Asahel, el hermano menor Joab fue matado por Abner. David mata al amalequita que le trajo la noticia de la muerte de Saúl, y a los dos asesinos de Ishbaal. Salomón, cumpliendo la orden de David, hace matar a Joab.


La única muerte que la Biblia atribuye directamente en David, (aparte de las matanzas perpetradas cuando estaba al servicio de los filisteos, que no son objeto de críticas por la Biblia) es la de Urías, el primer marido de Bathsheba.


El narrador podría haber mencionado la muerte de Urías en la guerra, sin culpar a David. Pero la historia de su adulterio, la muerte de Urías, la muerte del primer hijo de Bathsheba, y el nacimiento de su segundo hijo Salomón años después de la muerte de Urías, elimina toda duda sobre quien fue el verdadero padre de Salomón, Urías el primer esposo de Bathsheba o David, su segundo esposo.


En cuanto a la seducción de Bathsheba, probablemente la situación fue lo opuesto. Ella, sabiendo que el rey acostumbraba estar en la azotea de su palacio en las tardes, se bañó desnuda para que el rey la viese.


David es carismático. Es guapo, tiene talento musical, es valiente en la batalla. El rey Saúl inicialmente siente por él simpatía y aprecio. Mijal, la hija del rey Saúl se enamora de él. Jonatán, hijo de Saúl, se convierte en su amigo íntimo. El pueblo lo ama y él es más popular entre ellos que el propio rey Saúl. Como doté le pide a David para concederle la mano de Mijal, la princesa, 100 prepucios de filisteos. David trae 200.


David está dispuesto a hacer todo lo posible para sobrevivir. Se escapa a través de la ventana de su casa con la ayuda de su esposa Mijal cuando los soldados de Saúl vienen a arrestarlo. Y hace creer que es un loco en un incidente donde podría haber perdido la vida.


Él mata a toda la población de las ciudades enemigas sin remordimiento, y se beneficia políticamente de la muerte de los que bloquean su camino al trono.


No tiene reparos en servir bajo el mando de los filisteos, en ese momento los más acérrimos enemigos de Israel, contra los cuales él luchó cuando era comandante en el ejército de Saúl. Imagínese si un general israelí sirviese bajo las órdenes del presidente sirio Assad. Hoy en día, David habría sido juzgado por traición.


David es pragmático. Cuando el bebé que nació a raíz de su aventura con Bathsheba, se enfermó, David se tira al suelo, ayuna y ora constantemente. Pero, tan pronto como se entera de la muerte del niño, se levantó y comió con gran apetito. Cuando sus siervos desconcertados le piden que explique su comportamiento, él responde : «Cuando el bebe aún vivía, le recé a Dios para pedirle que lo sane. Ahora que el bebé está muerto, no hay ninguna razón para que yo rece. Algún día iré a él pero él nunca regresará a mí».

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